martes, 11 de julio de 2017

El chico de los ojos castaños

Para el chico de los ojos castaños:

Me has gustado desde hace poco tiempo y quiero decirte que la intensidad con la que me gustas es la misma intensidad de mis lágrimas ante tu completa indiferencia.

Hoy quiero expresarte él porqué me gustas y quiero hacerlo bien, permíteme decirte qué cosas haces para tenerme en este estado de felicidad repleta de agonía.

Vi tus ojos, y aunque tu no me mirabas a mí a pesar de tenerme en frente, vi mi reflejo en ellos, y era bonito, ese café que me recuerda al otoño, la estación que representa los comienzos, dejar ir, morir, porque pronto vamos a renacer.
Me gustan tus manos, que a pesar de que no son estéticas, para mí son bonitas, cálidas, por eso insisto tanto en tomar tu mano, aunque sé que mi toque no te gusta. Perdón por eso, en ningún momento he querido hacerte sentir mal con mi presencia.

Me gusta la sensación de tu cabello entre mis dedos, porque es suave y me recuerda a esas tardes donde el viento sopla y me acaricia el rostro como si yo fuese valiosa.

Me gustan tus labios, porque a pesar de que me mienten, también me hacen sentir especial, aunque la realidad es que sólo soy una del montón.

Me gusta verte, porque recuerda que nos conocimos esa tarde en aquella cancha de básquet donde jugabas como jamás había visto a alguien jugar, me enamoré de esa sonrisa tan bonita que tienes al jugar, esas pequeñas gotas de sudor que adornan tu rostro son la prueba de que lo diste todo en esa cancha y te admiro por eso.

Me gusta tu voz, porque es como un canto, una melodía que a pocos les gusta, así eres tú, de mi gusto, el mejor.

Me gustas porque me haces sentir feliz, por tantos momentos que me has regalado, me haces sentir triste por tantas mentiras y decepciones, me haces sentir celos y no me gusta porque no somos nada y no tengo el derecho de reclamarte y decirte que no le hables tan bonito a otras porque eso me pone triste, y me pone aún más triste porque si fuéramos algo tampoco me daría el derecho a decirte o exigirte como trates a los demás, porque eso es decisión tuya.

Amo la forma en la que mi corazón late lentamente por ti, la forma en la que se acelera cuando te miro, cuando vuelve a ser lenta porque te abrazo, cuando sé qué estás ahí...

Me gustas por la forma en la que mis dedos escriben tu nombre, la forma en la que miro al cielo, la luna y las estrellas mientras pienso en lo linda que es tu sonrisa, en lo bonito que me haces sentir.

Y a pesar de todo, de que yo no soy ni seré esa persona que tú necesitas a tu lado, quiero desearte felicidad, porque así como yo fui felizmente triste, quiero que tu seas solamente feliz.

Quiero despedirme de ti, de esto que me haces sentir, porque es bonito pero no es correspondido, y tanto amor es un desperdicio.

Quiero que ésta noche en la que te dedico estas palabras, pienses en mí, y que será la última vez que tomaré tu mano, que te miraré esperando algo, que estaré esperando ahí, sentada bajo aquel árbol.

Y juro solemnemente que mis intenciones no son buenas, no son buenas para este amor que conmigo terminó.

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