sábado, 16 de diciembre de 2017

Sólo un instante

Querido lector.

Permíteme un día más dejarte a esta pequeña carta, en la que te voy a expresar solamente un momento de mi tiempo.

Déjame mirarte los ojos y decirte lo mucho que vales, y que por lo mismo no deberías fijarte en alguien como yo.
Permíteme solamente un minuto en el que pueda mirarte a los ojos y comunicarte con la mirada que vales más de lo que te puedo ofrecer, que conmigo tendrías un amor a medias... Porque el amor en mis manos es como las olas del mar vienen y regresan pero nunca se quedan.
Déjame ofrecerte sólo un minuto de mi tiempo para decirte y expresarte lo mucho que perderías conmigo y lo poco qué ganarías con ello.

Permíteme solamente un minuto... un segundo para tomar de tus manos y depositar un suave beso en ellas, solamente déjame mirarte, apreciarte y valorarte como realmente lo mereces pero conmigo jamás lo tendrás.

Soy una persona con muchas heridas, no puedo sanar en este momento, perdón pero yo no te puedo ofrecer la felicidad que tú buscas, esa felicidad qué tal vez se encuentre en alguien más.

Perdón por no ser suficiente.

Perdón por no ser suficiente para ti, perdón por causar tu reflejo en mis ojos por un segundo.

Perdón por hacerte eso pero dejo en tus manos tus sentimientos.

Te los devuelvo para no facturarlos para no devolverte migajas, porque sé que mereces algo bien, algo bonito te mereces un amor completo, mereces alguien que te ame como si fueras la única persona en el universo...  lamentablemente esa persona no soy yo.

Perdóname por no intentarlo.

Perdóname por tener miedo a fallarte.

Perdón por escribirte esto y no decírtelo, pero es necesario y espero que lo entiendas, te mereces algo mejor, te mereces alguien que te mire a los ojos y te sonría como si fueras la única persona con la que pudiera ser feliz, yo no te puedo dar eso, yo no podría darte siquiera una décima parte de lo que mereces, de lo que necesitas y por eso te pido perdón.

Déjame tomar tu mano, mirarte a los ojos y comunicarte lo que siento en este momento. Déjame pedirte una disculpa porque es lo mínimo que mereces. Yo quiero que seas feliz aunque no sea conmigo porque esa felicidad que buscas se puede resbalar de mis manos y podría fracturarse.

Entre tú y yo, te quiero confesar algo; me gustaría que fueras feliz, en plenitud, que tomes de la mano alguien que pueda corresponder tu mano, que mires a los ojos alguien que pueda mirarte todo el día y no cansarse de ello.

Por ello... por último quiero decirte que todo lo que tocan mis manos se fragmenta y hoy quiero que sepas qué te devuelvo tus sentimientos esperando que hagas de ello tu voluntad.

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