«Si te dijera que no me afecta, sin lugar a dudas te estaría mintiendo, me afecta aunque es involuntario de cierto modo.
Si te dijera que no me duele, sería un farsante como ningún otro, porque en efecto, duele... y duele mucho.
Nuevamente me pregunto "¿por qué te sigo queriendo de este modo?" Y me disculparás pero no tengo la respuesta.
Lo único que me quedan son las gotas de sentimientos que resbalan por mis mejillas cada que te veo y noto la indiferencia.
Qué absurdo... qué patético.
Se siente como olvidar que necesitas respirar, ese segundo de angustia te lo dedico completamente; por favor, no me regreses este sentimiento, quédatelo, tíralo, quémalo, pero no me lo devuelvas.
Ese día, cuando mis manos tocaron tu rostro, me di cuenta que era muy tarde, puesto que una pequeña parte de mí estaba muriendo.
Aquella parte que creía con vehemencia que podíamos tener una página de historia.
Qué iluso de mi parte.
"¿Qué hago para dejar de sentir esto?" Me pregunto constantemente cuando miro y siento mi alma quebrarse, pero no encuentro respuesta alguna.
Dime, ¿te gusta verme sufrir? Porque estoy dándote el mejor de los espectáculos. ¿Te gusta tener poder sobre mí?
Sólo dime qué hacer para dejar de sentir esto.
Rómpeme el corazón de una buena vez para que cuando lo hayas hecho, sólo pueda reunir los pedazos y quererte con cada uno de ellos hasta el día que pueda desistir y enterrar esto que hoy mismo desearía que jamás hubiera pasado.
Imaginar una página de historia a tu lado.»
miércoles, 13 de septiembre de 2017
Una página
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario