Todo había
comenzado con un deseo, aquel hombre al que le salvó la vida le dijo claramente
que le cumpliría un deseo, cualquiera pero sólo uno. Y él había pedido su deseo.
El chico pidió encontrar el amor y que este fuera eterno, ese fue el deseo, y tal como le dijeron.
Encontró el amor…
Pero él rechazó aquel amor por atracción, y ese fue su error.
El error del que se arrepiente por toda la eternidad.
Pero todo había comenzado ese día, cuando la primera hoja del otoño, cayó en su mano. Él había regresado de un largo viaje y ahora sus padres le habían dicho que había llegado el momento de contraer matrimonio, la mujer con la que él se casaría era increíblemente hermosa, pero él no sentía nada más que atracción por ella, por lo cual salió de aquel palacio donde se sentía prisionero.
Caminó y caminó por el enorme bosque hasta que un grito llamó su atención, aquel grito de auxilio le hizo correr y correr hasta llegar a ver a un hombre que estaba por caer de aquel barranco, con todas sus fuerzas llegó hasta aquel hombre y le ayudó a subir antes de que cayera.
Una vez que ambos estuvieron a una distancia prudente el hombre lo miró con agradecimiento.
— Gracias. – le dijo aquel hombre de ropas rasgadas y de piel morena.
— No fue nada. – respondió el hijo del rey sin interés alguno, ya que lo que hizo fue por el grito que había escuchado.
— No tengo dinero para agradecerle, pero déjeme concederle un deseo. – dijo el hombre mostrándole una sincera sonrisa.
— ¿Un deseo? Lamento decirle esto pero yo no creo en la magia y en esas cosas. – le miró a los ojos levantándose para seguir su rumbo de regreso al palacio.
— Bueno si no crees igual pídelo, yo lo cumpliré
— ¿Sólo un deseo?
— Sólo uno, pero puedes especificar muy bien cómo lo quieres.
— Bueno digamos que le creo y pediré un deseo especifico, veamos quiero encontrar el amor en alguien, no importa quién, sólo que sea mutuo y desinteresado, que ese amor dure para toda la eternidad. quiero que sea una mujer de noble corazón. Y que a ella le puedas cumplir un deseo el día que tú quieras, pero si llegase a ocurrir, ella jamás se podrá librar de mí. Sólo, si llega a pasar no le concedas el deseo de separarse de mí. – terminó con una sonrisa sarcástica.
— Yo lo cumpliré, todo lo que pides y tu deseo se hará realidad. – el príncipe parpadeo y dio un bostezo, para cuando se dio cuenta; se encontraba totalmente solo.
Continuo su camino restándole importancia a lo que había sucedido y mientras iba caminando notó un cuerpo tirado en el suelo, era una mujer, fijó sus ojos en ella y la cargó entre sus brazos hasta su palacio.Para cuando llegó vio una nota en el cuarto donde había dejado a aquella mujer en la cama, y se dispuso a leerla.
“Es ella, ya te cumplí una parte de tu deseo, el resto es tuyo.”
Guardó aquella nota en uno de sus bolsillos del pantalón y miró a la mujer.
— Debí de pedirle que la mujer que me daría por lo menos fuera atractiva. – susurró.
Pero ese sólo fue el comienzo de todo, el comienzo de sus errores y arrepentimientos, porque aquella mujer tenía todo lo que pidió pero él simplemente cuando se dio cuenta de lo enamorado que estaba era ya muy tarde.
*
*
*
~Actualmente en la Universidad Nacional de Seúl~
Un joven se encontraba en un parque viendo una hoja caer.
El chico pidió encontrar el amor y que este fuera eterno, ese fue el deseo, y tal como le dijeron.
Encontró el amor…
Pero él rechazó aquel amor por atracción, y ese fue su error.
El error del que se arrepiente por toda la eternidad.
Pero todo había comenzado ese día, cuando la primera hoja del otoño, cayó en su mano. Él había regresado de un largo viaje y ahora sus padres le habían dicho que había llegado el momento de contraer matrimonio, la mujer con la que él se casaría era increíblemente hermosa, pero él no sentía nada más que atracción por ella, por lo cual salió de aquel palacio donde se sentía prisionero.
Caminó y caminó por el enorme bosque hasta que un grito llamó su atención, aquel grito de auxilio le hizo correr y correr hasta llegar a ver a un hombre que estaba por caer de aquel barranco, con todas sus fuerzas llegó hasta aquel hombre y le ayudó a subir antes de que cayera.
Una vez que ambos estuvieron a una distancia prudente el hombre lo miró con agradecimiento.
— Gracias. – le dijo aquel hombre de ropas rasgadas y de piel morena.
— No fue nada. – respondió el hijo del rey sin interés alguno, ya que lo que hizo fue por el grito que había escuchado.
— No tengo dinero para agradecerle, pero déjeme concederle un deseo. – dijo el hombre mostrándole una sincera sonrisa.
— ¿Un deseo? Lamento decirle esto pero yo no creo en la magia y en esas cosas. – le miró a los ojos levantándose para seguir su rumbo de regreso al palacio.
— Bueno si no crees igual pídelo, yo lo cumpliré
— ¿Sólo un deseo?
— Sólo uno, pero puedes especificar muy bien cómo lo quieres.
— Bueno digamos que le creo y pediré un deseo especifico, veamos quiero encontrar el amor en alguien, no importa quién, sólo que sea mutuo y desinteresado, que ese amor dure para toda la eternidad. quiero que sea una mujer de noble corazón. Y que a ella le puedas cumplir un deseo el día que tú quieras, pero si llegase a ocurrir, ella jamás se podrá librar de mí. Sólo, si llega a pasar no le concedas el deseo de separarse de mí. – terminó con una sonrisa sarcástica.
— Yo lo cumpliré, todo lo que pides y tu deseo se hará realidad. – el príncipe parpadeo y dio un bostezo, para cuando se dio cuenta; se encontraba totalmente solo.
Continuo su camino restándole importancia a lo que había sucedido y mientras iba caminando notó un cuerpo tirado en el suelo, era una mujer, fijó sus ojos en ella y la cargó entre sus brazos hasta su palacio.Para cuando llegó vio una nota en el cuarto donde había dejado a aquella mujer en la cama, y se dispuso a leerla.
“Es ella, ya te cumplí una parte de tu deseo, el resto es tuyo.”
Guardó aquella nota en uno de sus bolsillos del pantalón y miró a la mujer.
— Debí de pedirle que la mujer que me daría por lo menos fuera atractiva. – susurró.
Pero ese sólo fue el comienzo de todo, el comienzo de sus errores y arrepentimientos, porque aquella mujer tenía todo lo que pidió pero él simplemente cuando se dio cuenta de lo enamorado que estaba era ya muy tarde.
*
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~Actualmente en la Universidad Nacional de Seúl~
Un joven se encontraba en un parque viendo una hoja caer.

yo quiero con ti >>>>>> se ve interesanteeeee
ResponderEliminaresta interesante continualo xfa
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